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July 31 Majesty!!!July 11 La AlhambraLa Alhambra, denominada así por sus muros de color rojizo («qa'lat al-Hamra'», Castillo Rojo), está situada en lo alto de la colina de al-Sabika, en la margen izquierda del río Darro, al este de la ciudad, frente a los barrios del Albaicín y de la Alcazaba.
A pesar de la incorporación del castillo de la Alhambra al recinto amurallado de la ciudad en el siglo XI, lo que la convirtió en una fortaleza militar desde la que se dominaba toda la ciudad, no sería hasta el siglo XIII con la llegada del primer monarca nazarí, Mohamed ben Al-Hamar (Mohamed I, 1238-1273) cuando se fijaría la residencia real en La Alhambra. Este hecho marcó el inicio de su época de mayor esplendor. Primero se reforzó la parte antigua de la Alcazaba, y se construyó la Torre de la Vela y del Homenaje, se subío agua del río Darro, se edificaron almacenes, depósitos y comenzó la construcción del palacio y del recinto amurallado que continuaron Mohamed II (1273-1302) y Mohamed III (1302-1309), al que también se le atribuyen un baño público y la Mezquita sobre la que se construyó la actual iglesia de Santa María. A Yúsuf I (1333-1353) y Mohamed V (1353-1391) les debemos la inmensa mayoría de las construcciones de la Alhambra que han llegado a nuestra época. Desde la reforma de la Alcazaba y los palacios, pasando por la ampliación del recinto amurallado, la Puerta de la Justicia, la ampliación y decoración de las torres, construcción de los Baños y el Cuarto de Comares, la Sala de la Barca, hasta el Patio de los Leones y sus dependencias anexas. De los reyes nazaríes posteriores no se conserva prácticamente nada. De la época de los Reyes Católicos hasta nuestros días podemos destacar la demolición de parte del conjunto arquitectónico por parte de Carlos V para construir el palacio que lleva su nombre, la construcción de las habitaciones del emperador y el Peinador de la Reina y el abandono de la conservación de la Alhambra a partir del siglo XVIII. Durante la dominación francesa fue volada parte de la fortaleza y hasta el siglo XIX no comenzó su reparación, restauración y conservación que se mantiene hasta la actualidad.La Alhambra constituye un conjunto monumental único en España. Su historia, poblada de leyendas y embrujos, ha convertido a los conjuntos monumentales de la Alhambra y el Generalife en la ciudad de Granada en punto de referencia para el arte, la literatura, la música, y también el turismo mundial, destino de las almas sensibles.
Jardines de la Alhambra Los jardines de la Alhambra simbolizan la culminación de una larga tradición de jardines y haciendas ajardinadas que comenzó en Córdoba a mediados del siglo VIII. Dado que la economía del mundo islámico medieval se basaba casi por entero en la agricultura, los cambios agrícolas tuvieron una profunda repercusión en al-Andalus. Todo esto se tradujo en una nueva habitabilidad del paisaje, con ramificaciones en el diseño de jardines. El conjunto de la Alhambra se presenta como un conglomerado de edificios, de obras de fortificación y de jardines, todos ellos sabiamente dispuestos y admirablemente fundidos en una emocionante composición, envuelta por el verde manto de la densa vegetación que cubre todas las laderas de la colina. Los jardines forman un tejido dentro del cual se extienden edificios y construcciones de fábrica en armonía con la orografía del terreno y con las exigencias residenciales y defensivas. Los elementos de jardinería aparecen por doquier, tanto en los espacios interiores como en los exteriores; están presentes para animar las vistas, para consolidar las laderas, para enmarcar las panorámicas y para actuar como telones de fondo, asumiendo por todo ello un papel primordial de sostén compositivo. El núcleo principal y más antiguo de la Alhambra se compone de un conjunto de recintos (la Casa Real vieja): el Patio de la Alberca, Patio de Comares o de los Arrayanes, que está en el centro de las salas y habitaciones donde se desarrollaba la vida oficial de la corte; y el Patio de los Leones, que ocupa el centro de la residencia privada de los reyes.
El Patio de los Arrayanes o Patio de Comares. Levantado en parte sobre edificaciones anteriores, se llevo a cabo bajo el sultanato de Yusuf I (1333-1354); con su extremada sencillez, ofrece un ejemplo completo del ambiente típicamente árabe, concebido como síntesis de arquitectura y jardín, aunque los elementos arquitectónicos sean preponderantes. Ocupa una superficie de 36,60x23,50 metros, flanqueada en los lados mayores por dos edificios de altura modesta, y limitada en los otros dos lados por pórticos de una elegante pureza, de los cuales el situado hacia el norte está dominado por la masa maciza de la torre de Comares. Una lámina rectangular de agua, solada de mármol, flanqueada por setos de arrayán, de los que sobresalen naranjos, dirige la vista del extasiado visitante hacia el pabellón real, donde se encontraba el trono del monarca. El ambiente que, por ejemplo Boabdil disfrutaba era: la vista del firmamento, simbolizado en la decoración polícroma de la cúpula que coronaba su trono, y la visión del rico paisaje, presente a través de los huecos laterales de su pabellón; a sus pies, la serenidad de la alberca dispuesta como un espejo de agua, con los reflejos del azul del cielo y del verde relajante del mirto o arrayán; a lo largo de las paredes del patio, una delicada decoración geométrica, inspirada en imágenes naturales. Hay en el Patio de Comares o de los Arrayanes una felicísima armonía entre la arquitectura, el agua y la vegetación. Es precisamente esta armonía uno de los pilares de todo buen jardín, de esta forma lo convertimos en un pequeño paraíso de los sentidos.
El Patio de los Leones, mandado construir por Muhammad V en el siglo XIV, recibe su nombre de la célebre fuente con pila de mármol, sostenida por doce leones, que se levantan en el centro. La taza de esta fuente tiene una bella inscripción árabe ensalzando el jardín que entonces existía en este hermoso lugar: El agua que al rebosar parece brillantes perlas y líquida plata. Nos vienen a la memoria los cuentos de Las Mil y Una Noches, los Cuentos de la Alhambra, y las notas de la guitarra del maestro Andrés Segovia. Este patio está organizado a base de un patio central, de planta rectangular de 28,50x15,70 metros de lado. Rodean galerías sus cuatro lados y tiene sendas y grandes salas de recepción y estancias abiertas a los lados menores. Triunfan en el patio de los Leones los mocárabes, que invaden capiteles, arcos, frisos y bóvedas. Era la parte más íntima y reservada de la Casa Real de la Alhambra, donde se desarrollaría la vida íntima de los reyes. El Patio de los Leones era, sin duda, uno de los jardines de la Alhambra lleno de vegetación, elevándose en su centro la fuente. Las aguas que corren por sus estrechos canalillos de mármol para penetrar en las habitaciones a los surtidores regarían los pies de estas plantas. El agua, más aquí que en ningún otro patio de la Alhambra, es fuente de vida y símbolo. La disposición característica del Patio de los Leones dividido por los dos ejes se inspira en la arquitectura persa. Con sus canales en ángulo recto, sus fuentes, los ríos del Corán, y sus pabellones, el jardín ortogonal representa el orden perfecto del mundo, es decir, el Edén original o Paraíso. |
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